Pensar en los ladrillos hoy día es inevitable, la gran mayoría de las construcciones cuentan con este material para poder llevarse a cabo. Es esta permanencia en la actualidad que su producción y venta lo han hecho un producto que ha generado toda una industria rentable, y por lo tanto se han modificado sus procesos de producción.

Por sus características, la arcilla es el principal material utilizado para la construcción de los ladrillos, dicha arcilla se conforma a su vez de varios materiales también, tales como la sílice, agua, alúmina, óxido de hierro y magnesio.

La elaboración de ladrillos conlleva la preparación de la arcilla mezclando los diversos materiales que la componen; posteriormente se homogeniza y se deja en reposo para que el material tome consistencia y puedan moldearse ladrillos de determinadas características; después pasa a un proceso de purificación de la arcilla, en el que se quitan piedras o poros que afecten al ladrillo. Existe un proceso de humidificación que a su vez tiene otros procesos para poder obtener la humedad necesaria para la elaboración de ladrillos sólidos y de calidad. Posteriormente se procede al moldeo y finalmente al secado.

Es posible realizar un secado “natural” al ambiente, una de las prácticas más antiguas, o también a través de la cocción de los ladrillos, método que acelera el proceso; en esta etapa, el ladrillo puede reducir su volumen en un 5%, aproximadamente.

Actualmente se realizan cocciones de ladrillos para mayor productividad de los ladrillos. Como ves, el proceso para elaborar ladrillos conlleva varias etapas en los que se debe vigilar que en ningún momento el material con que se elaboran los bloques pierda calidad. Y tú, ¿ya sabías cómo se fabrican los ladrillos?